Dicho esto, Simón le sonrió graciosamente a las chicas y luego se alejó en su camión, dejando la villa de Constanza atrás.
No sabía cómo sería la vida de aquellas dos madres e hijas en el futuro, pero tenía claro que él y Bastian, uno de los seis reyes, debían resolver sus asuntos.
Al fin y al cabo, Kolas había muerto a manos de Simón, y este asunto necesitaba llegar por fin a una conclusión.
La noche en Monteverde del Mar brillaba con luces...
Después de buscar por un buen rato, Simón finalment