Benvolio, completamente devastado, se encontraba en un gran estado de abatimiento, mientras Simón y los demás simplemente lo observaban en completo silencio.
Después de unos minutos, Benvolio rompió sus defensas psicológicas, bajó con humildad la cabeza y dijo: —Lo diré todo, diré todo lo que sé.
Con Vicencio en problemas, Benvolio no tenía más motivos para resistirse. La influencia de Simón era demasiado grande para que él pudiera soportarla.
Al oír esto, Oswaldo y Gael por fin respiraron alivi