Capítulo 1341
En ese momento, Amalia comenzó a moverse lentamente, tratando de forma discreta de alejarse de Elías, con la esperanza de pasar desapercibida.

Pero Aureliano simplemente dijo con frialdad, sin mostrar ninguna emoción: —Señora Amalia, usted también debe quedarse.

Amalia se quedó paralizada, totalmente inmóvil, al borde de las lágrimas, sintiendo que todo esto era injusto y abrumador por completo.

Pero ¿acaso el señor presidente y Aureliano aún escucharían su explicación en este momento tan crí
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