En este momento, Froilán ya estaba descompuesto, solo quedaba su cabeza, que seguía riendo locamente: —Voy a destruirlo todo, voy a destruir este mundo sucio.
Simón resopló fríamente y miró hacia la puerta en el cielo.
En ese momento, un anciano voló junto a Simón, frunciendo el ceño: —Señor, parece que la situación es muy mala.
—¿Tienes alguna solución?— preguntó Simón fríamente.
El anciano negó con la cabeza: —No.
Simón resopló de nuevo y se lanzó hacia el cielo.
Su figura se convirtió en un m