En ese momento, Laudelino, suspendido en el aire, parecía un completo demonio, con grandes llamas de energía espiritual elevándose hacia el cielo y ardiendo intensamente en lo alto.
Dentro de las llamas había innumerables runas que aparecían y desaparecían al instante, y en el bastón dorado, las inscripciones brillaban completas.
Todo su ser irradiaba una fuerte presión de energía espiritual increíblemente poderosa, desatando grandes vientos aullantes.
Fuera del patio, todos observaban con gran