—¡Ten mucho cuidado, señor! — Cipriano aguantó su malestar y advirtió a Simón con total preocupación.
La impresionante fuerza de Basilio y su aterradora figura gigantesca realmente oprimieron a todos con una fuerte presión sin igual.
Observar esas enormes manos dirigirse directo hacia Simón, hacía que el corazón de todos subiera a sus gargantas.
Con una forma tan aterradora y una fuerza inmensa, sin duda alguna, su capacidad defensiva sería asombrosa.
Incluso la Bomba de Trueno Rugiente de Si