Los aplausos resonaron durante muchísimo tiempo.
Los tres grandes de la Provincia de Vallebravo se dirigieron directo al estrado y tomaron asiento, mientras sus guardaespaldas y acompañantes se dispersaban por la sala, vigilando cuidadosamente cada rincón.
En ese momento, Simón, Lucas y Jerónimo también entraron.
Sin embargo, fueron detenidos de inmediato por los guardias en la puerta.
—Por favor, muestren sus respectivas invitaciones, — dijo un guardia con expresión impasible.
Simón respondió