—¡Maldito!
El hombre de mediana edad miró a Simón con los ojos abiertos, pero en ese momento Simón lo miró con frialdad y dijo: —¿Acaso quieres que te mate?
Después de escuchar esas palabras, una intensa corriente de asesinato llenó el aire, haciendo que el hombre de mediana edad temblara de miedo. Y al instante bajó la cabeza, incapaz de mirar a Simón a los ojos. Simón, por su parte, no dudó ni un segundo más y continuó avanzando directo hacia el interior.
—Parece que eres bastante fuerte, logr