Una hora más tarde, la puerta de la habitación se abrió, y Strian salió, vestido solo con una camisa. Preguntó: —¿Qué tal? ¿Ya está todo ensamblado?
—Sí, señor Strian, el robot Raxor ya está terminado y ensamblado. Ahora podemos proceder con las pruebas.
—De acuerdo, probaré entonces.
Strian abrió la cabina de control del robot Raxor, entró en ella y se sentó en el asiento del conductor. Al mirar el panel de control, una expresión de emoción apareció en sus ojos.
Unos minutos más tarde, Strian c