Simón no quería hacer algo de esa manera, pero no tenía más opción que esperar. El tiempo pasó rápidamente y pronto llegó el trigésimo día, el último de los treinta días acordados con Aldebán. Si no lograba derrotar al guardián del núcleo intermedio ese día, Simón no sería capaz de superar la prueba.
Así que, sin importar lo que pasara, hoy Simón no podía esperar más tiempo.
Mirando al sol en el cielo, Simón decidió que esperaría hasta el mediodía. Si para en ese entonces el anciano no había log