Natalia mantuvo la llamada activa mientras del otro lado se escuchaban los sonidos rápidos del teclado al ser golpeado con firmeza y precisión. Después de unos diez segundos, la voz encantadora de Natalia volvió a sonar:
—Señor, lo siento mucho, pero hasta ahora no hay información disponible sobre esas tres vasijas del dragón. Es posible que estén en colecciones privadas.
Simón ya se esperaba esta respuesta, por lo que no mostró sorpresa alguna. Con serenidad continuó:
—Entonces, busca informaci