Simón abrió de repente la palma de su mano izquierda e intentó concentrarse. Una sensación de matanza apareció en su mente. Al segundo, una densa niebla negra comenzó a concentrarse en su mano.
—Ya lo entiendo, ahora sé cómo es.
Simón pensó en ello, y la voluntad de matar aumentó de manera drástica en su interior. De inmediato, una espesa neblina oscura envolvió la espada de Toledo de bronce. Desde lo alto, Simón miró con frialdad hacia la araña negra que se encontraba abajo y, con un brusco mov