Finalmente el día de regresar a la realidad llegó, la pareja estaba relajada debido a la actividad de la noche anterior aunque en el fondo sabían que los problemas volverían a agobiarlos en el momento de pisar el suelo de su país. A pesar de ellos las sonrisas cómplices durante el vuelo no faltaron, Sophia iba deleitándose con el paisaje a través de la ventana mientras el magnate estaba trabajando en su computadora portátil.