Punto de vista de Selene
Leí la carta al amanecer.
Llevaba despierta desde las tres de la mañana, una costumbre que no quería mantener. La casa se mostraba en su estado más puro en las horas previas a las cinco; nadie se movía, no se oía nada en el pasillo, nadie hacía nada por nadie. Solo el edificio y lo que fuera que hubiera cuando nadie miraba.
Me senté junto a la ventana, con el sobre en el regazo, y lo abrí.
No era lo que esperaba.
Había imaginado algo dirigido a mí. Una carta de una madr