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Matheo

2 años antes

Creo que la vida es jodida cuando se lo propone. Hace de uno lo que le da la gana y yo me deje arrastrar por ella, sin poder evitarlo. No puedo sacarme este dolor que tengo en el corazón, duele, quema, nunca antes me había sentido así tan roto. Tan incompleto. Tan vacio.

¿Como se le dice a la persona que amas, adiós?

Pues yo no se como hacerlo, no se como decirle a la mujer que he amado con todo mi corazón, adiós. No se como seguir sin ella, creo que su muerte fue mi culpa, si no se hubiera enamorado de mi ella, estuviera viva. Como lamento haber ido contra las reglas que tenían nuestras familias, nuestro amor no era correcto, no pudimos evitar la atracción que sentíamos y que con el tiempo se convirtió en amor. A pesar de eso, lamento mas no poder estar para su entierro, su familia no lo permitió aunque hice todo lo que estuvo a mi alcance, aún así no pude ni acercarme a su ataúd.

Por años seré culpable para su familia, lo que ellos no entienden que fue su culpa por haberse opuesto a lo nuestro.

¡Mierda! Como duele enamorarse.

Como duele tener el corazon roto.

No sé si sere capaz de dejar el pasado atrás.

Dejo mis pensamientos atrás, cuando escucho por los parlantes para abordar el avión. Limpio mis lágrimas que no sabia que habían salido y me levanto, sigo mi camino junto con mis guardaespaldas.

Sin mirar atrás que dolió bastante. Solo me queda decir.

Adiós pasado.

Una nueva vida.

Un nuevo comienzo.

Adiós Mía.

Hasta luego padres, hermanos y amigos.

Adiós corazón débil.

Bienvenido corazón de hielo.

Entro al salón y hasta ahora sólo hay pocas personas sentadas y conversando.

Supongo, que llegue temprano.

Elijo el mismo puesto de siempre, en medio de todos.

Saco mis audífonos y me pongo a escuchar música mientras pasa la hora para esperar a que empiece la clase y que mi amiga llegue, Ross llega tarde todo el tiempo, se atrasa en todo.

Mi mejor amiga desborda amor por todos lados, yo no se como hace para estar de muy buen humor en las mañanas, el mío es horrible, sólo ella y mis padres puedes hablarme a estas horas.

Pasa media hora y yo todavía estoy sentada en el mismo lugar, creo que hoy llegue muy temprano a este lugar y sólo me dispongo a pensar.

Desde hace dos años que logre superar la leucemia, se me hizo difícil, en algún momento pensé que ni iba a salir de esa, mis padres tuvieron que llevarme a un psicólogo, para que me ayudará con mi depresión, creo que tuve hasta ataques de pánico. La ansiedad fue peor, no podía estar tranquila mucho tiempo en un solo lugar, me sentía fuera de sí, muy inquieta, me fastidiaba.

Cuando mi cabello comenzó a caerse por la quimioterapia fue peor para mi, yo adoraba mi cabello y fue un golpe duro y eso se le añadió mi cuerpo muy delgado, no es que era miss curvas pero no estaba mal,  sin contar mi piel pálida y ojeras, las incontables ganas de vomitar y sin duda me asustaba mucho cuando sangraba mi nariz. Fue la peor experiencia de mi vida, eso no quiere decir que ahora este sana por completo, tengo que seguir una dieta constante e ir a mis chequeos anual, a veces ni duermo pensando en que podría volver el cáncer, creo que quede un poco traumada.

Fue demasiado difícil convencer a mis padres para venir hasta acá, tuve que convencerlos durante meses, no querían dejarme sola pero yo siempre e tenido el sueño de superarme, y una enfermedad no me lo iba a impedir; llegamos al acuerdo de que estarían visitándome todos los fines de semana para ver si estaba bien sin contar las llamadas diarias que recibía o tenía que hacerles a ellos.

Y lo entiendo. Si yo tuviera un hijo que hubiera estado enfermo de leucemia no lo dejaría sólo para nada. Es preocupante a veces.

—Ann —Escucho el diminutivo nombre por el que me llama mi amiga y volteó a verla, en serio que ella parece toda una diva, no se como podemos ser amigas si somos tan diferente, mientras que ella se viste todo como una niña bonita con sus vestidos y sus tacones,  soy más de camisetas, pantalón y zapatillas, son más cómodos para mi.

—Por fin llegaste, ya estaba aburrida —Ella sonrió y se lanza a abrazarme.

—Me quedé dormida —Ella toma asiento a mi lado, como siempre y yo le sonrió devuelta.

—Como siempre, no es raro en ti —Ruedo los ojos y ella se encoje de hombres.

—Por cierto, ¿vas a ir conmigo a la fiesta del sábado, verdad? —No es como que tenga opción, además me hace falta divertirme un poco.

—Esta bien —Ross chilla y yo tapo mis oídos porque está muy cerca de mi.

—Ya lo sabía, te conozco desde que teníamos 9 años, así que siempre me dices que si.

—Algún día no tendrás esa suerte —Las dos estallamos en carcajadas.

—Te amo estúpida.

—Yo también te amo imbécil —Llega el profesor y nos disponemos a escuchar la clase.

Ross y yo estudiamos la misma carrera, siempre soñamos en eso. Ella es mi única amiga, que se quedo conmigo en mi enfermedad, retraso sus estudios aquí para poder estar conmigo, ella a sido un gran apoyo. Todavía nos faltan como un año para graduarnos de enfermera. Desde pequeñas jugábamos a ser las enfermeras, a veces intercambiábamos puestos, ella era la paciente y yo la cuidaba o ella la enfermera y yo la paciente, era muy divertido. Nuestras madres siempre han sido muy unidas y por eso nos hicimos amigas, no la cambiaría por nadie.

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Ya es sábado y hoy es la fiesta, como siempre Ross ha estado muy emocionada, mientras que yo ya estoy acostumbrada.

—Ya estoy lista. ¿Por qué no te has vestido.

—Es que no se que ponerme —Ella rueda los ojos y busca ropa para mi.

—Toma —Me entrega un vestido sencillo y bonito negro. Me visto rápido y utilizó unos zapatillas. No me veo mal, en realidad no me gustan los vestidos, pero ya no puedo contradecir a Ross.

—¿Nos vamos? —Ella niega.

—Te queda increíble ese vestido, quiero tus curvas —Yo me carcajeo, a pesar que ya no tengo el autoestima baja, a veces no puedo impedir que pensamientos negativos vengan a mí con referente a mi cuerpo, se que es malo pero a veces no lo puedo evitar.

》Siéntate para maquillarte —Niego, porque en realidad el maquillaje lo odio, me pegó a la puerta y ella sigue caminando hacia mi con dos brochas en sus manos.

—Estas loca, sabes que no me gusta eso.

—No me importa, siéntate Annely Josefina —Hago una mueca de disgusto y me siento, odio cuando me llama por ese nombre, no es mi segundo nombre pero igual es horrible.

—Bien.

Ella se encarga de maquillarme con varias cosas y ya me estoy sintiendo incómoda con lo que me esta echando en el rostro. Ni si quiera me ha dejado verme en el espejo.

—Lista —Veo mi reflejo en el espejo y quedó boca abierta, mis ojos verdes se ven más grande y brillantes, me gusta lo que veo. Pero me incomoda un poco.

—Me gusta.

—Ya se, ese milagro mi hice yo —Medio peino mi cabello, tampoco me gusta peinarlo. Es muy largo y a veces quiero cortarlo, pero sólo me recuerdo cuando no tenía ni un poco por la quimioterapia y ya no lo quiero cortar.

—Vámonos ya, antes que me conviertas en un payaso.

—Ya lo eres —Estoy indignada y le lanzó una almohada.

Salimos riendo y nos vamos en su coche, aunque la casa a la que vamos no está muy lejos, pero Ross tiene tacones y no quiere caminar.

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