~ PAULA ~
París de noche tenía un talento irritante para quedar bonita hasta cuando estaba de mal humor.
Tal vez fuera por eso que me gustara tanto ahí. Porque la ciudad parecía entender una verdad básica de la vida: belleza y crueldad funcionan muy bien juntas.
El bar escogido para esa noche quedaba en una calle demasiado elegante para turistas idiotas y lo suficientemente discreta para encuentros que no debían ser vistos. Luz baja, piano en vivo, copas caras, gente fingiendo desinterés unas p