~ MAREU ~
Clara Ribeiro, con el delineador intacto, la bolsa pequeña colgada del hombro y la expresión de quien había sido dejada sola en una fiesta de billonarios y volvió para cobrar con intereses.
Entró y, en vez de preguntarme "¿estás bien?", hizo lo que cualquier amiga de verdad haría: empujó mi hombro y me lanzó de vuelta al baño como si fuera una puerta giratoria.
"¿Fuiste asaltada por un sommelier o por un Novak?" preguntó.
Me quedé unos dos segundos procesando la pregunta.
Probablement