El reflejo en el espejo me miraba con una mezcla de fascinación y extrañeza. El vestido bordó que Christian y yo habíamos elegido en Mendoza caía perfectamente sobre mi cuerpo, la tela delicada acentuando curvas que ni sabía que tenía.
—Estás deslumbrante —dijo Annelise, apareciendo detrás de mí en el reflejo. Llevaba un vestido azul marino con un escote atrevido que ciertamente atraería la atención de Marco durante toda la noche.
—Gracias. Tú también estás hermosa. —Ajusté nerviosamente uno d