~ MAITÊ ~
El alivio que sentí cuando finalmente escuché el ascensor moverse fue tan intenso que casi me hizo llorar. Marco me sostuvo firme mientras descendíamos lentamente hasta la planta baja, su mano todavía entrelazada con la mía, como si temiera que pudiera entrar en pánico nuevamente.
—¿Estás bien? —preguntó cuando las puertas finalmente se abrieron.
—Ahora sí —respondí, sonriéndole.
El técnico nos aguardaba del otro lado con una expresión aliviada, claramente feliz de no tener que exp