~ MAITÊ ~
Las maletas estaban acomodadas en el hall principal de la mansión, organizadas con la eficiencia típica de Carmen, que había insistido en preparar personalmente todo lo que pudiera necesitar en los primeros días en Italia.
—Podemos comprar cualquier cosa que necesites allá —explicó Marco.
Era surreal ver mi vida condensada en solo dos equipajes, como si todo mi pasado cupiera en ese espacio limitado.
—No va a ser para siempre —le dije a Livia por décima vez mientras caminábamos por los jardines de la propiedad, aprovechando los últimos minutos juntas antes de la partida—. Solo hasta que nazca el bebé y logremos resolver toda esta confusión legal.
Livia me miró con esa expresión que conocía desde niña, la misma que usaba cuando dudaba de mis intentos de minimizar situaciones complicadas.
—Maitê, estás hablando de al menos siete meses —dijo, deteniéndose cerca de la fuente de piedra que decoraba el centro del jardín—. Y eso presumiendo que todo salga perfectamente.
—Lo s