~CHRISTIAN~
Tres y veintisiete de la mañana. Sabía exactamente qué hora era porque había mirado el reloj de la mesita de noche al menos quince veces en la última hora. El cuarto estaba sumido en la oscuridad, solo la luz suave de la luna filtrándose por las cortinas semiabiertas y creando sombras danzantes en las paredes.
Zoey estaba acostada a mi lado, de espaldas a mí, pero por la respiración irregular sabía que ella tampoco podía dormir. Podía sentir la tensión en cada línea de su cuerpo, i