Por otra parte, la camioneta negra estaba llegando a una gran mansión situada a la orilla de la ciudad, donde se podía ver a la entrada a una fila de sirvientes y médicos listos para recibirlos y ayudarlos en todo.
Alessandro vio eso, agradeciendo que estuvieran preparados porque su pequeña aún estaba alterada por las detonaciones, pero igual seguiría con su propio plan y fachada.
- Melissa ¿dónde estamos? – le pregunto el rubio mirándola a los ojos.
- Tranquilo doc, estamos a salvo – indico el