16. bola de fuego
Capítulo 16
El solo hecho de escuchar su nombre la deja en el sitio sin poder moverse la forma que él tiene de mirarla y la sonrisa en su cara la pone peor.
—No puede ser, usted… usted está preso. No es posible.
—No te imaginas lo que tener buenos contactos y dinero pueden lograr hacer. Además de que tu padre deja cabos sueltos, aunque me extraña mucho de Marcus, suele ser perfeccionista.
Ladra la cabeza un poco, disfruta verla nerviosa, pálida. La ve dar un paso atrás.
—Hay mucha seguridad en