qué podía hacer, apenas cuando llegue me baje y me encerré en la habitación, no quería ver a nadie, ni siguiera a él, no se cuánto tiempo paso tal vez media hora o una, cuadro la puerta se abrió
—¿puedo?—pregunta el entrando
—para que preguntas si ya entraste—dije lo más fría y seca que pude
—me puedes acompañar afuera—eso fue una pregunta o una orden
—Si me lo preguntas no quiero y si me lo ordenas no acepto—dije tapándome.
—Vamos, alguien te quiere conocer—dijo poniendo su mano en mi pierna
—