Esa noche, cuando Waylon la dejó en su casa, Lara necesitó sentarse a procesar mentalmente todos los eventos del día. Echó una ojeada rápida a su pequeño departamento y se preguntó dónde acomodaría tantas cosas.
Había demasiada ropa y su closet constaba de un sencillo armario en el que solo había un par de pantalones de mezclilla desteñidos, tres camisetas y algo de ropa desgastada para dormir.
Ahora tenía que hacer espacio para media tienda, porque a Waylon le parecía que no era suficiente cada