Una semana después…
NATHANIEL STORM
—No puedo evitar pensar que podrías acabar encontrándote con él —dijo Amir desde el otro extremo de la llamada que recibía a través de mis auriculares.
—Mantengo mi palabra —respondí, abrí la puerta del coche y saqué las bolsas de la compra del asiento trasero.
—¿No tienes preguntas para él? —insistió.
—¿No tienes una visita al hospital hoy, Amir? ¿O ya estás deseando ir a trabajar? —Le lancé esa pequeña advertencia para evitar que indagara en esos asuntos ín