Mundo ficciónIniciar sesiónSARAH PIERCE
Mis manos, temblorosas y sudorosas, luchaban por sujetar el teléfono, que en lugar de la voz de Nathaniel, emitía ruidos estridentes.
—¿Nathaniel? —volví a llamar, con el corazón latiendo tan fuerte que el mareo me invadía—. Por favor, contéstame —supliqué. Pero no obtuve respuesta. —Oh —gemí, con los labios temblando y las rodillas a pun







