Dalila
No sé si estaba perdiendo la cabeza, o simplemente ya me había acostumbrado a toda esta locura. El juego había sido muy emocionante, y me costaba creer que habíamos ganado. Parecía que todo estaba en contra de nosotros, pero triunfamos.
Me sentía realmente muy nerviosa, especialmente porque Ernest parecía intentar seducirme, me susurraba cosas del pasado, que era su prometida, que tenía que hacer lo que él quisiera… y que fallara, que lo hiciera por él, que se lo debía.
¿Cuál era su obj