Nicolle escuchaba con atención cada una de las palabras que le decía la empleada, hasta que Erin salió de la oficina y la miró sentada en la misma mesa de Nicolle, en el restaurante, Evanora tenía reglas estrictas, como el que el cliente siempre tiene la razón, y que uno no debe nunca de sentarse a charlar con la clientela.
Detalló muy bien a la castaña de ojos avellana que estaba hablando con María, la nueva mesera, le pareció de inmediato que era una mujer rica, se le notaba en la calidad de