Capítulo 61.- Hermano menor.
Las puertas se abren nuevamente y al otro lado se encuentra mi amiga de la infancia, mi querida Francia. Viene con su pequeño hijo Eduardo.
—¿Cómo estás, Mauricio? —pregunta intentando sonreír—. Tenía días sin verte.
—Ya sabes como es la vida de los médicos. —me encojo de hombros—. Vivimos más en la clínica que en nuestros hogares.
—Eso es cierto. —contesta cabizbaja.
—¿Cómo te portas campeón? —pregunto al pequeño que tiene cara de sueño.
—Con ganas de ir a dormir. —pone los ojos en blanco.