Capítulo 14. Orquídea Azul.
Apenas terminamos nuestra pequeña conversación me dejó en manos de Ana y se marchó. Me quedé viendo su espalda en un completo silencio sin saber exactamente qué pensar.
— Vamos señorita, le mostraré su habitación.
— Gracias Ana — digo, siguiendo a la dulce mujer.
En silencio caminé los pocos pasos que me faltaban para llegar a la puerta que probablemente sería una de las habitaciones de invitados. Ana abrió la puerta dejándome pasar, al mirar dentro me quedé fascinada con el mobiliario que er