Angelo se quedó en silencio, su mirada fija en la pantalla de la computadora.
Las palabras de Cassandra resonaban en su mente, como un eco que no podía ignorar. Abrió el cajón con clave de su escritorio, sacando un sobre que contenía las fotografías de Marco y Cassandra juntos, en momentos que nadie debería haber presenciado.
—¿Escuchaste la advertencia que te di? ¡No! ¡Por supuesto que no lo hiciste! —dijo Antonio con desdén, viendo cómo Angelo revisaba las imágenes.
—Son falsas —respondi