—¿Qué? ¿Otra vez con eso, Angelo? —preguntó Cassandra, frunciendo el ceño mientras se acercaba al escritorio del CEO.
¡PUM!
Con un golpe, apoyó las palmas de sus manos sobre la superficie, sus ojos dorados brillando con furia.
—¡NO LAS HE VISTO! ¡¿Vuelves a decirme que esto seguirá así?!
Angelo, sentado con las piernas cruzadas, exhaló lentamente, mostrando una expresión de aburrimiento que resultaba casi insultante.
—¿Realmente pensaste que después de verte con Marco, te dejaría volv