Cassandra despertó esa mañana en una soledad abrumadora.
Tras un largo bostezo, se sentó en la cama y estiró los brazos, pero las náuseas volvieron a invadirla.
"Debería… conseguir una prueba de embarazo…"
Pensó, mientras sus manos se posaban sobre su vientre, cubierto por la bata blanca que llevaba puesta.
Miró a su lado… vacío.
—Sabía que él se iría… —susurró para sí misma.
Recordó cómo Angelo había llegado con ella esa noche y se había acostado a su lado. Ella pensó que él buscaría in