Capítulo 52: No eres tan mal padre.

La limusina avanzaba por las calles iluminadas de la ciudad, su interior impregnado de un ambiente tenso.

Las gemelas, Cristal y Clara, dormían plácidamente en sus sillas de seguridad, ajenas al mundo que las rodeaba.

Cassandra, cruzando los brazos sobre su vestido corto hasta sus rodillas, recatado, y de un opaco color vino, miraba por la ventana, sintiendo un torbellino de emociones contradictorias en su interior.

Suspiró y, al final, apenas audible, murmuró:

—No eres tan mal padre
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