Capítulo 32: Caerás ante mí.
—El "poderoso CEO Fiorentino", no tenía que venir él mismo a dejar mensajes~ —sonrió desafiante esa mujer rubia, hablándole con sarcasmo a ese hombre.
Angelo, con su porte altivo y su mirada gélida, avanzó más hacia Cassandra, que permanecía sentada en la silla, desafiándolo con una sonrisa.
Había encendido la chispa de un fuego peligroso, pero cansada de ser pisoteada, no podía resistirse a burlarse de la altivez de ese hombre, que no siempre fue así.
—Tú —resonó la voz de ese CEO, prof