La mujer rubia avanzó nuevamente hacia ese hombre, sus manos aferrándose a su camisa negra, él la observó, sabía que planeaba algo, pero… Tampoco quería frenar su impulso.
—Ven~ —susurró ella al ponerse de puntillas, viéndolo de cerca mientras se aferraba con firmeza de su camisa, como si lo estuviera retando a un juego tentador y ardiente.
Sus manos soltaron a ese hombre, que sintió una sensación electrizante recorrerle todo el cuerpo. Volvió a verla, ella ahora dirigiéndose hacia una de