Capítulo 123: Las piezas que faltan.
—No quiero pastel, tío. Comí mucha fruta, mejor quiero hablar por teléfono con mi papi~ —sonreía Cristal en su inocencia, sentada en una silla de la mesa de jardín.
En la distancia Clara veía a los caballos que don Lino, había sacado a pasear por los espaciosos campos verdes de la villa.
El cielo dorado de la tarde bañaba con su cálida luz el hermoso paisaje, y bajo las frondosas copas de los árboles que se mecían al compás de la fresca brisa, pequeños rayos de luz se filtraban hasta la me