Capítulo 121: Complices perversos.
—Señorita. ¿Está segura que hizo bien?, si el señor Fiorentino se entera… ¿No le será imposible recuperarlo? —preguntó el guardaespaldas de Madeline que trabaja para los Black.
La mujer sentada en el sillón trasero del automóvil oscuro, iba con su mirada gris fija en la ciudad nocturna. Sus brazos cruzados, su expresión llena de frustración.
¿Qué más podía hacer?
¡No quería perder al hombre por el que había luchado tanto!, al menos… Así lo veía ella.
—No lo entenderías Christian. Esta