09 de Abril — 10:45
Domingo
— ¿Rafael? — Escuché que me llamaban. Me moví en la cama ignorándolo. — Rafael... Ya llegamos tarde.
Abrí los ojos somnoliento intentando entender dónde estaba. Los forcé para saber quién estaba frente a mí, Lívia me miraba asustada.
— ¿Qué pasa? — Murmuré estirándome.
— Estamos una hora y cuarenta y cinco minutos retrasados, tus padres acaban de llamar preguntando si ya íbamos llegando. — Se levantó de la cama. — ¡Vamos!
— Ya voy. — Refunfuñé levantándome. — ¿Por qu