Alguien le dijo una vez a Nell que la apariencia de Gideon Leith era un engaño.
No obstante, la mayor parte del tiempo, ella nunca notó nada inusual en él.
Ella se preguntaba si lo estaba pensando demasiado, pero a veces, le costaba comprenderlo a él.
Nell sabía muy bien que él la amaba mucho y nunca la lastimaría. Sin embargo, se dio cuenta de que no lo conocía tan bien como pensaba.
Nell nunca olvidaría aquella tarde en la que ella estaba leyendo y tomando el té frente a la ventana Frances