Ellos la asustaban poniendo pequeñas ratas y cucarachas en sus comidas, rompían sus libros y luego se reían de ella juntos.
Lo peor de todo fue que, aunque ella todavía era pequeña, los chicos mayores empezaron a desarrollarse y tomaron más conciencia de las diferencias entre machos y hembras. Ellos se dieron cuenta de que ella era bonita, de buen comportamiento, pequeña y que no le gustaba hablar.
Entonces todos empezaron a estirar sus garras hacia ella.
Naturalmente, ellos no se atrevieron