Con eso, un látigo fue blandido en el aire.
La explosión del ruido crujiente hizo saltar a Mia.
Debido al miedo o nerviosismo, tartamudeó y olvidó sus líneas.
“Si les pones una mano encima, yo…”
¿Cómo era?
La cara de Mia se puso pálida. En el auditorio, Gareth frunció las cejas.
Celine también se veía horrible.
Hizo grandes esfuerzos para persuadir a Gareth para que Mia asumiera el papel. No sólo se interpuso alguien, sino que Mia tampoco estuvo a la altura de sus expectativas.
No quería