Fue una noche sin sueños.
Al día siguiente, Lucy se dio cuenta de que se había despertado con el rostro empapado en lágrimas.
Lucy no podía entender por qué de repente había terminado de esta manera.
Ella solo sabía que estaba tremendamente agotada. Tan cansada que su cuerpo y alma estaban completamente desgastados.
Pero no le quedaba otra opción.
Todo lo que ella podía hacer era lucir lo más glamorosa y fresca posible cuando se presentaba a los demás. Ella necesitaba hacer su mejor esfuerz