Se escucharon pasos ligeros provenientes del exterior.
Nell cabeceó. Pensando que Lea había vuelto, gritó: "Lea, no he terminado. ¡Espérame afuera! "
Con dificultad, intentó levantarse para darse una ducha.
Sin embargo, una sensación de entumecimiento arrastrándose dentro de su cuerpo hizo que sus rodillas se debilitaran, casi haciéndola caer.
Mientras el color desaparecía de su rostro, Nell de repente tuvo la cabeza despejada.
Era ese sentimiento familiar. ¿Cómo era posible que no supiera l