No había forma de que Leonel supiera a ciencia cierta lo que estaba ocurriendo abajo, pero estaba seguro de que si no intentaba escapar en ese momento, ya no tendría la oportunidad de hacerlo. Después de reflexionar, Leonel se puso de pie y se acercó a la ventana. Sintió que sus rodillas se debilitaban al ver la cantidad de gente que había afuera. ¿Por qué había tanta gente allí?
Sin embargo, no tenía tiempo de dudar. Se ajustó el cinturón y vislumbró una zona menos concurrida. Mientras planeab