La alegría de Hannah alcanzó su punto máximo.
No importaba quién pensaba que era ella. Lo que importaba era que se dirigiera a ella por su apodo, no por el de su hermana.
Ella optó por fingir que él le estaba proponiendo matrimonio a ella, no a su hermana.
—Dilo una vez más —¡Aún no era suficiente para ella!
Su avaricia salió a la superficie; deseaba oírle pronunciar su nombre y disfrutar de su dulce charla. No sabía cuántas veces todavía podía oírlo. Cada palabra parecía un deseo difíci