Sin embargo, a Luna ya no le importaba.
Su mente sólo estaba llena de Joshua. Joshua. Joshua…
Ella se dio cuenta de que ella ya no lo entendía.
Ella no podía entenderlo en absoluto.
Ella estaba extremadamente decepcionada, tanto que ni siquiera escuchó los pasos frenéticos detrás de ella.
No fue hasta cuando las gotas de lluvia dejaron de golpear su cuerpo que ella levantó la mirada, atónita.
Se encontró con un paraguas negro, y a Joshua vestido de negro bajo el mismo.
Luna se abrazó los