“¡P*rra! ¿Finalmente te atreves a venir a verme?”.
Celeste corrió hacia Luna en un ataque de ira al momento en que la vio.
Sin embargo, y antes de que pudiera abalanzarse sobre la escuálida mujer, Celeste fue bloqueada por el guardaespaldas que vigilaba la entrada, lo cual la puso furiosa.
“¡Suéltame! ¡Si no abofeteó a esta p*rra hoy, no podré liberarme del odio en mi corazón!”.
“Suéltala”.
De pie junto a la entrada, la demacrada Luna sonrió con amargura. “Si golpearme hace que la Señora Al