La voz de Alice sonaba suave y ligera, pero parecía haber petrificado a Celeste.
Celeste se estremeció y dijo con una voz bastante temblorosa: “Señora Lynch, ¿qué estás diciendo?’’.
La respuesta de Alice tenía como objetivo ridiculizarla: "Señora Allen, ¿no lo entiende? Déjeme decirle una vez más, entonces: yo nunca, jamás, ni una sola vez he hablado con usted sobre Luna. Incluso si odio a Luna, no esparciría rumores tan estúpidos. Ahí está. Lo he dicho".
Alice, al otro lado de la llamada, se